Nictinastia: cuando algunos árboles pliegan sus hojas al caer la noche

Nictinastia en un árbol con hojas plegadas durante la noche en Madrid

¿Alguna vez has observado un árbol al atardecer y has notado que sus hojas parecen cerrarse, bajar o plegarse poco a poco? A primera vista, este cambio puede parecer una señal de falta de agua, frío o incluso algún problema de salud. Sin embargo, en determinadas especies se trata de un fenómeno completamente natural conocido como nictinastia.

La nictinastia es un movimiento reversible de hojas, folíolos o flores asociado con la alternancia entre el día y la noche. Durante las horas de luz, las hojas pueden mantenerse extendidas y, al llegar la oscuridad, modificar su posición hasta quedar plegadas o más verticales. Con la llegada de la mañana, vuelven progresivamente a su posición habitual.

Este comportamiento es especialmente interesante porque demuestra que las plantas no son estructuras estáticas. Los árboles y otras especies vegetales perciben cambios ambientales y coordinan respuestas fisiológicas mediante mecanismos internos que incluyen ritmos circadianos, cambios en la turgencia celular y movimientos de agua e iones.

En Madrid, donde encontramos una gran diversidad de árboles ornamentales y especies adaptadas al entorno urbano, conocer este fenómeno puede ayudarnos a interpretar mejor algunos cambios que observamos en el follaje y distinguir una respuesta fisiológica normal de un verdadero síntoma de estrés.

¿Qué es exactamente la nictinastia?

La palabra nictinastia hace referencia a un tipo de movimiento nástico relacionado con la alternancia del día y la noche. A diferencia de los tropismos, donde el crecimiento o movimiento depende de la dirección del estímulo, las nastias producen movimientos cuya dirección está determinada principalmente por la estructura del órgano vegetal.

En el caso de la nictinastia foliar, el cambio más evidente suele producirse al llegar la noche.

Durante el día:

  • Los folíolos pueden mantenerse extendidos.
  • La superficie foliar queda expuesta a la luz.
  • La planta mantiene una determinada orientación para realizar la fotosíntesis.

Durante la noche:

  • Los folíolos pueden plegarse.
  • Las hojas pueden adoptar una posición más vertical.
  • El movimiento puede repetirse diariamente.
  • Al amanecer, las hojas vuelven progresivamente a su posición diurna.

En algunas especies el movimiento es muy evidente, mientras que en otras puede ser sutil y pasar completamente desapercibido.

La literatura científica describe este comportamiento como una oscilación diaria de la orientación de las hojas, particularmente frecuente en diferentes grupos de plantas y muy estudiada en las leguminosas.

¿Por qué algunas hojas se cierran durante la noche?

La explicación no es tan sencilla como decir que la planta “duerme”.

Aunque popularmente se habla de movimientos del sueño de las plantas, la nictinastia no implica que una planta duerma en el mismo sentido que un animal. Es un movimiento fisiológico coordinado que responde al ciclo ambiental y a los mecanismos internos de la planta.

Uno de los elementos fundamentales es el reloj circadiano vegetal.

Las plantas cuentan con sistemas internos capaces de organizar diferentes procesos aproximadamente en ciclos de 24 horas. La luz y la oscuridad actúan como señales ambientales que ayudan a sincronizar estos ritmos.

Pero existe un detalle fascinante: determinados movimientos nictinásticos pueden continuar incluso cuando las condiciones de iluminación se mantienen constantes durante cierto tiempo. Esto demuestra que no se trata simplemente de una reacción instantánea a la ausencia de luz, sino que existe un componente regulado internamente.

En otras palabras, la planta no solamente “detecta que oscureció”.

También tiene un sistema interno que participa en la programación del movimiento.

Movimiento nictinástico de las hojas entre el día y la noche

¿Qué papel tiene la turgencia?

La turgencia es fundamental para comprender muchos movimientos reversibles de las plantas.

Una célula vegetal mantiene una determinada presión interna como consecuencia del agua que contiene. Cuando cambia la cantidad de agua y solutos en determinadas células, también cambia su volumen y su presión.

En los pulvínulos, estas modificaciones pueden producir movimientos relativamente rápidos y reversibles.

En términos sencillos:

cambios de iones → movimiento de agua → cambios de turgencia → movimiento del pulvínulo → cambio de posición de la hoja.

Este proceso es muy diferente de un crecimiento permanente.

Por eso una hoja puede cerrarse por la noche y volver a abrirse por la mañana sin que la planta tenga que producir una nueva estructura.

Investigaciones realizadas en Albizia julibrissin han relacionado estos movimientos con flujos de potasio en las células motoras del pulvínulo.

Albizia julibrissin: uno de los árboles más interesantes para observar

Si queremos hablar de árboles que muestran nictinastia, uno de los ejemplos más llamativos es Albizia julibrissin, conocida comúnmente como árbol de la seda.

Sus hojas compuestas están formadas por numerosos pequeños folíolos. Durante el día pueden presentar una apariencia ligera y extendida, mientras que al caer la noche los folíolos modifican su posición y se pliegan.

Es precisamente este tipo de movimiento el que ha convertido a Albizia julibrissin en una especie importante para el estudio de la fisiología vegetal.

Y hay un dato especialmente interesante para Madrid.

El propio Ayuntamiento de Madrid incluye Albizia julibrissin entre las especies contempladas en su manual de plantación para el arbolado viario de la ciudad. El documento destaca, entre otras características, su crecimiento juvenil rápido y su floración durante los meses de verano.

Esto significa que el fenómeno no es solamente una curiosidad botánica que podemos encontrar en investigaciones sobre plantas tropicales. También podemos encontrar especies con este comportamiento dentro del contexto del arbolado ornamental de Madrid.

Albizia julibrissin con hojas extendidas de día y plegadas durante la noche

¿La nictinastia significa que el árbol está enfermo?

No necesariamente.

Esta es probablemente una de las cuestiones más importantes para cualquier persona que tenga árboles o plantas ornamentales.

Si un árbol modifica la posición de sus hojas al anochecer y recupera su aspecto habitual durante el día, el movimiento puede formar parte de su comportamiento fisiológico normal.

No debemos interpretar automáticamente una hoja plegada como:

  • falta de agua;
  • enfermedad;
  • ataque de una plaga;
  • daño en las raíces;
  • exceso de calor;
  • deficiencia nutricional.

Sin embargo, esto tampoco significa que cualquier hoja caída o plegada sea nictinastia.

La clave está en observar el patrón.

Una planta que presenta un movimiento repetitivo al anochecer y vuelve a abrir sus hojas después del amanecer está mostrando un comportamiento muy diferente de un árbol que mantiene el follaje caído durante todo el día.

Nictinastia vs. estrés hídrico: ¿cómo diferenciarlos?

Esta diferencia puede resultar especialmente importante en Madrid durante el verano, cuando las temperaturas pueden ser elevadas y el déficit de agua puede afectar al arbolado.

Un árbol sometido a estrés hídrico puede mostrar síntomas como:

  • hojas persistentemente caídas;
  • pérdida de turgencia;
  • bordes secos;
  • amarillamiento;
  • caída prematura de hojas;
  • crecimiento reducido;
  • deterioro progresivo de la copa.

En cambio, en una especie que presenta nictinastia, el cambio suele estar relacionado con el ciclo diario y es reversible.

Por ejemplo, si observamos que determinados folíolos están plegados por la noche pero vuelven a extenderse durante la mañana, existe una explicación fisiológica mucho más probable que pensar inmediatamente en una falta de agua.

Aun así, ambos fenómenos pueden coexistir.

Una planta que presenta nictinastia también puede sufrir estrés hídrico, por lo que el comportamiento nocturno debe interpretarse dentro del estado general del ejemplar.

¿Todos los árboles realizan nictinastia?

No.

Este punto es fundamental.

La nictinastia no es un comportamiento universal de todos los árboles. Está presente en determinadas especies y grupos vegetales, y puede manifestarse de formas diferentes.

El fenómeno está especialmente documentado en diversas leguminosas (Fabaceae). Investigaciones y revisiones científicas han identificado movimientos nictinásticos en géneros como Mimosa, Albizia, Samanea, Phaseolus y otros.

Además, no todas las especies realizan exactamente el mismo movimiento.

En algunas:

  • los folíolos bajan;
  • en otras se elevan;
  • algunas hojas giran;
  • otras adoptan una posición prácticamente vertical.

La dirección del movimiento depende de la anatomía de cada especie y de cómo están organizados sus tejidos motores.

Por eso resulta más correcto hablar de estrategias nictinásticas que de un único movimiento idéntico para todas las plantas.

¿Para qué sirve la nictinastia?

Esta es una de las preguntas más interesantes y, al mismo tiempo, una de las que todavía genera debate científico.

Durante mucho tiempo se han propuesto diferentes hipótesis para explicar cuál podría ser la función evolutiva de estos movimientos.

Entre las posibilidades estudiadas se encuentran:

Regulación térmica

La posición de las hojas durante la noche puede modificar la forma en que intercambian calor con el ambiente.

Protección frente a herbívoros

Algunas investigaciones han planteado que modificar la posición de las hojas podría dificultar la alimentación de determinados animales nocturnos o alterar su comportamiento de búsqueda.

Manejo del agua superficial

La orientación de las hojas puede influir en la acumulación y eliminación del agua presente sobre su superficie.

Relación con la luz

El cambio de posición puede formar parte de la compleja interacción entre el ciclo de luz y oscuridad y los sistemas fisiológicos de la planta.

Sin embargo, no existe una explicación única que pueda aplicarse a todas las especies nictinásticas.

Una revisión científica señala precisamente que las funciones de la nictinastia siguen siendo una cuestión abierta y que diferentes ventajas evolutivas podrían explicar su presencia en distintos grupos vegetales.

Nictinastia y ritmo circadiano: el reloj interno de los árboles

Quizá uno de los aspectos más sorprendentes sea la relación entre este fenómeno y los ritmos circadianos.

Los ritmos circadianos son ciclos biológicos internos que aproximadamente siguen una duración de 24 horas y permiten a los organismos anticiparse a cambios regulares del ambiente.

En las plantas, estos relojes intervienen en numerosos procesos:

  • fotosíntesis;
  • apertura y cierre de estomas;
  • crecimiento;
  • floración;
  • metabolismo;
  • movimientos foliares.

La nictinastia constituye uno de los ejemplos clásicos utilizados para estudiar cómo funciona este reloj interno vegetal.

De hecho, los movimientos de las hojas han sido históricamente importantes para comprender que las plantas podían mantener determinados ritmos incluso cuando las condiciones externas cambiaban.

¿Qué diferencia hay entre nictinastia y la Mimosa que se cierra al tocarla?

Aquí también existe una confusión frecuente.

La Mimosa pudica, conocida como dormilona o sensitiva, puede cerrar sus hojas durante la noche, pero también tiene la capacidad de realizar movimientos rápidos cuando recibe estímulos mecánicos como el contacto.

No se trata exactamente del mismo mecanismo.

El movimiento provocado por el tacto se conoce como sismonastia o tigmonastia, dependiendo del contexto, mientras que el movimiento relacionado con el ciclo día-noche es nictinastia.

La diferencia también se aprecia en la velocidad.

El movimiento provocado por un estímulo mecánico puede producirse en segundos, mientras que la nictinastia asociada al ciclo diario suele desarrollarse de forma mucho más gradual.

Esto demuestra que una misma planta puede disponer de diferentes mecanismos de movimiento para responder a diferentes estímulos.

¿Por qué es interesante conocer la nictinastia en Madrid?

En una ciudad como Madrid, el conocimiento del comportamiento vegetal tiene una aplicación práctica.

El arbolado urbano está sometido a numerosas condiciones ambientales:

  • altas temperaturas durante el verano;
  • periodos de sequía;
  • contaminación;
  • compactación del suelo;
  • limitaciones de espacio para las raíces;
  • podas;
  • tránsito de personas y vehículos;
  • cambios en la disponibilidad de agua.

Ante este contexto, interpretar correctamente los cambios en las hojas puede ayudar a distinguir entre una respuesta fisiológica normal y una posible alteración.

Un árbol que modifica la posición de sus hojas de manera regular al caer la noche no debería evaluarse de la misma manera que un ejemplar cuya copa presenta pérdida de turgencia durante todo el día.

La observación del momento en que aparece el síntoma, su duración y su reversibilidad puede aportar información muy útil para una evaluación del arbolado.

El arbolado urbano también tiene comportamientos que no siempre vemos

Cuando observamos un árbol en Madrid, normalmente pensamos en su sombra, su tamaño, sus flores o la forma de su copa.

Pero debajo de esa apariencia aparentemente estática existe una actividad fisiológica constante.

Las raíces absorben agua y minerales.

Las hojas realizan fotosíntesis.

Los estomas regulan el intercambio gaseoso.

Los tejidos transportan agua y nutrientes.

Y determinadas especies incluso pueden modificar diariamente la posición de sus hojas.

La nictinastia es un excelente ejemplo de esta dinámica invisible del arbolado.

Nos recuerda que un árbol no es simplemente un elemento decorativo dentro de un jardín o una calle. Es un organismo vivo que interactúa continuamente con la luz, la temperatura, el agua y otros factores ambientales.

Observar antes de intervenir: una regla importante en jardinería y arboricultura

Uno de los principios más importantes en el cuidado profesional de árboles es no interpretar un síntoma de manera aislada.

Una hoja caída puede tener muchas causas.

Una hoja amarilla puede tener muchas causas.

Una rama seca puede tener muchas causas.

Y una hoja plegada durante la noche también puede ser simplemente parte del comportamiento normal de una especie.

Por eso, antes de realizar cualquier intervención es necesario considerar:

  1. La especie del árbol.
  2. La época del año.
  3. Las condiciones meteorológicas.
  4. El patrón de aparición del síntoma.
  5. El estado general de la copa.
  6. La disponibilidad de agua.
  7. La presencia de plagas o enfermedades.
  8. El historial de mantenimiento.

En arboricultura profesional, esta observación es fundamental para tomar decisiones adecuadas.

La nictinastia nos recuerda que los árboles están en movimiento

Aunque no puedan desplazarse como los animales, las plantas están lejos de ser organismos inmóviles.

Sus hojas pueden cambiar de posición.

Sus raíces modifican su crecimiento.

Sus tallos responden a la luz.

Sus estomas se abren y cierran.

Y algunas especies pueden plegar sus hojas cada noche siguiendo un ritmo cuidadosamente coordinado.

La nictinastia es uno de esos fenómenos que normalmente pasan desapercibidos hasta que sabemos qué estamos observando.

La próxima vez que camines por un jardín de Madrid al atardecer y encuentres un árbol cuyas hojas parecen haberse cerrado de repente, quizá no estés viendo un árbol enfermo.

Podrías estar observando simplemente el reloj biológico de una planta en funcionamiento.

Y cuando llegue la mañana, si las condiciones son adecuadas, esas mismas hojas volverán a abrirse para comenzar un nuevo ciclo.

Conclusión

La nictinastia es un fascinante ejemplo de cómo los árboles y otras plantas responden de manera coordinada a los ciclos ambientales.

En especies como Albizia julibrissin, el plegamiento nocturno de los folíolos está relacionado con un sistema fisiológico complejo en el que participan el ritmo circadiano, el pulvínulo, los movimientos de agua y los cambios en la turgencia de las células motoras.

Comprender este fenómeno también tiene una utilidad práctica: nos ayuda a no confundir un comportamiento natural con un problema sanitario.

En Madrid, donde el arbolado urbano y ornamental está expuesto a condiciones ambientales muy variadas, observar correctamente las señales que producen las plantas es una parte importante de su cuidado.

Porque conocer un árbol no significa solamente saber identificar su especie.

También significa entender cómo vive, cómo responde a su entorno y qué nos está diciendo a través de sus hojas.

logo jardinería pacheco arboricultura y jardinería en madrid

Dirección

JARDINERÍA PACHECO SL
CALLE CIUDAD REAL N 1
Palomeque Toledo
C.p 45213

Correo Electrónico

contacto@jardineria-pacheco.com

Llámanos

+34 910 27 39 15

Jardinería Pacheco 2025

Sitio Web Desarrollado por JeanPaulMarketing

Aviso de Privacidad – Politicas de Cookies