¿Qué hacer con los árboles después del verano? Guía de cuidados en Madrid
El verano puede dejar huella en los árboles, aunque a simple vista parezcan estar bien.
Después de varios meses de altas temperaturas, poca humedad y una mayor demanda de agua, septiembre es un buen momento para revisar el estado del arbolado y detectar posibles daños antes de que lleguen el otoño, las lluvias y los episodios de viento.
En Madrid, este momento de transición es especialmente importante. Los árboles urbanos tienen que soportar condiciones más exigentes que los que crecen en entornos naturales: calor, pavimentos, suelo compactado, contaminación, falta de espacio para las raíces y periodos de sequía.
Por eso, ¿qué hacer con los árboles después del verano? La respuesta empieza por observarlos.
Revisar el árbol después de los meses de calor
No todas las consecuencias del verano aparecen de inmediato. Un árbol puede haber sufrido estrés durante semanas y mostrar los primeros síntomas cuando las condiciones empiezan a cambiar.
Conviene revisar:
- Hojas secas, quemadas o con bordes marrones.
- Caída de hojas fuera de lo habitual.
- Ramas secas o con poco follaje.
- Brotes débiles.
- Cambios importantes en el color de las hojas.
- Grietas o heridas en el tronco.
- Ramas rotas después de alguna tormenta.
- Inclinaciones que antes no estaban presentes.
Una hoja amarilla, por ejemplo, no significa necesariamente que el árbol esté enfermo. Puede haber diferentes causas detrás del mismo síntoma. Por eso es importante observar la evolución completa del ejemplar y no tomar decisiones basándose únicamente en una fotografía.
¿Hay que seguir regando los árboles en septiembre?
Sí, aunque el manejo del riego debe adaptarse progresivamente a las condiciones del momento.
Uno de los errores habituales después del verano es pensar que, porque empiezan a bajar las temperaturas, el árbol ya no necesita agua. En realidad, el suelo puede continuar bastante seco después de semanas de calor.
Tampoco se trata de mantener automáticamente el mismo programa de riego utilizado durante julio y agosto.
La cantidad y frecuencia dependen de factores como la especie, edad del árbol, tipo de suelo, exposición, sistema de riego y condiciones meteorológicas.
En Madrid, además, la gestión del agua es especialmente importante. El propio Ayuntamiento contempla sistemas como el riego por goteo y aportes complementarios de agua en determinadas situaciones de sequía y altas temperaturas.
No confundas estrés de verano con una enfermedad
Después del verano es frecuente encontrar árboles con hojas deterioradas, ramas parcialmente secas o pérdida de follaje.
Eso no significa automáticamente que exista una plaga o una enfermedad.
El estrés hídrico y térmico puede provocar cambios visibles en la copa, pero también pueden existir problemas previos que el calor haya agravado.
Por eso, antes de aplicar productos o realizar una poda, conviene determinar qué está ocurriendo realmente.
En un árbol urbano, además, hay que mirar el conjunto: copa, tronco, cuello, suelo y zona de raíces.
Revisar las ramas antes de la temporada de viento
Este punto merece especial atención en Madrid.
Una rama que quedó debilitada durante el verano puede convertirse en un problema cuando lleguen episodios de viento o lluvias intensas. Por eso, el comienzo del otoño es un buen momento para revisar ejemplares de gran tamaño, árboles próximos a viviendas, caminos, vehículos o zonas de paso.
Hay que prestar especial atención a:
- Ramas muertas.
- Ramas partidas.
- Uniones débiles.
- Cavidades o heridas importantes.
- Ramas excesivamente largas o descompensadas.
- Cambios en la inclinación del árbol.
- Restos de daños provocados por tormentas.
El Ayuntamiento de Madrid mantiene programas específicos de gestión y poda del arbolado, y su campaña 2025/2026 contempla trabajos entre noviembre y marzo sobre ejemplares con estructuras descompensadas, ramas quebradizas y otros factores de riesgo.
Esto no significa que todos los árboles deban podarse al terminar el verano. La poda debe responder a una necesidad concreta, no simplemente al cambio de estación.
¿Es necesario podar un árbol después del verano?
No necesariamente.
Si un árbol está sano y presenta una estructura adecuada, una poda por rutina puede ser innecesaria.
En cambio, si existen ramas secas, roturas, interferencias, desequilibrios estructurales o algún riesgo concreto, puede ser necesario realizar una intervención.
La clave está en diferenciar entre mantenimiento preventivo y poda innecesaria.
Una evaluación profesional puede ayudar a decidir qué necesita realmente cada ejemplar.
También hay que mirar el suelo
Muchas veces nos fijamos únicamente en la copa y olvidamos una parte fundamental del árbol: sus raíces.
Después de un verano especialmente seco, el suelo puede presentar falta de humedad, compactación o condiciones poco favorables para el desarrollo radicular.
En jardines y zonas urbanas esto puede ser todavía más relevante porque el espacio disponible para las raíces suele estar limitado.
Un buen mantenimiento debe tener en cuenta el suelo, el drenaje y la forma en que llega el agua hasta la zona radicular.
Septiembre es un buen momento para actuar
Esperar a que aparezcan problemas evidentes puede complicar el mantenimiento posterior.
Una revisión después del verano permite detectar pequeñas alteraciones antes de que evolucionen y preparar el árbol para los meses de otoño e invierno.
Además, Madrid cuenta con una extensa infraestructura verde: actualmente sus parques y zonas verdes públicas superan las 6.400 hectáreas, con una gran diversidad de especies y condiciones de crecimiento.
Pero el cuidado de un árbol situado en un jardín particular, una comunidad de vecinos o una parcela también requiere observar sus condiciones específicas.
En resumen
Después del verano no hay que entrar en pánico si un árbol presenta algunas hojas secas o cambios en su aspecto. Lo importante es observar, identificar la causa y actuar cuando realmente sea necesario.
Revisar el riego, comprobar el estado de la copa, inspeccionar ramas, observar el suelo y valorar posibles síntomas de estrés son algunas de las tareas más importantes durante esta transición.
Y si el árbol presenta ramas dañadas, inclinaciones, cavidades, pérdida importante de follaje o cualquier señal que genere dudas, lo recomendable es realizar una evaluación profesional del arbolado antes de intervenir.
Dirección
JARDINERÍA PACHECO SL
CALLE CIUDAD REAL N 1
Palomeque Toledo
C.p 45213
Correo Electrónico
contacto@jardineria-pacheco.com
Llámanos
+34 910 27 39 15
Jardinería Pacheco 2025
Sitio Web Desarrollado por JeanPaulMarketing
Aviso de Privacidad – Politicas de Cookies


